[ Escalada ]

Entrevista a Juan Agulló

Juan Agulló

Entre los logros de Juan Agulló  están expediciones al Himalaya (Manaslu, Cho Oyu, Everest, Stok Kangri, Island Peak), Karakorum (Gasherbrum II), Tien-Shan (Kan Tengri), Andes ( Aconcagua, Chimborazo, Huascarán, Huayna Potosí, Chopiraju, Cotopaxi, etc.), Alpes, Kilimanjaro, Monte Kenia...

En la mayoría de casos ha hecho cumbre pero en todas ha disfrutado como un niño y le han ayudado a tener ilusión por nuevos proyectos.

Siempre es un placer conversar de montaña con un amigo como Juan Agulló. Más aún cuando en 1973 abrió sus primeras vías en el Cabeçó y hoy día entre expedición y expedición siempre acude a escalar en éstas paredes que forman parte de su vida.

Juan Agulló Artero ha abierto con diversos compañeros las siguientes vías en el Cabeço d’Or; Bong-Bong, Mapaju, Montesinos-Agulló, directa  Agulló-Pomares, Cresta de las Jotas, Primavera, Arista Agulló, Espolón Payju y Asukiki pa lo Friki.

En 1973, con la apertura de la vía Bong Bong en la Pared de las Agujas hicisteis la primera escalada reseñada en el Cabeçó. ¿Qué recuerdos tienes de aquello?

Pues si te digo la verdad no teníamos ni idea de que esa fuera la primera vía abierta en el Cabeçó. El caso es que unos meses antes mi compañero Francisco Piñol “Luky” y yo ya habíamos intentado abrir otra ruta un poco más a la izquierda por una placa completamente lisa, utilizando estribos, pero aquello era imposible...? Puede que todavía hoy haya una clavija en el punto de donde nos tuvimos que bajar. A la vía Bong-Bong le pusimos ese nombre por que metimos en un agujero muy grande una de esas megas clavijas.

Tenemos entendido que en esos años os fabricabais material como por ejemplo los empotradores caseros con tuercas, tal cómo se hacía en el Reino Unido. Suponemos que ahora se escalará  con bastante más seguridad.

Está claro que hoy en día la oferta de material es tremendamente mucho más variada y con mayor garantía. En los años 70 solo disponíamos de unas pocas clavijas y unos mosquetones de hierro que nos prestaba el club. Para las fisuras anchas nos hacíamos tacos de madera con una anilla hecha de alambre a la que luego pasábamos un mosquetón para asegurarnos con la cuerda. Es lo que habíamos visto y aprendido de nuestro maestro Montesinos. Con ángulos de estantería  nos hacíamos “clavijas”. Más tarde vinieron las nuevas técnicas del extranjero y nuestros primeros empotradores fueron grandes tuercas a las que pasábamos un cordino en doble con un nudo para que esta no se saliera. Tiempo después también, a golpe de martillo, perforábamos la roca con el burilador y como no teníamos ni “un duro” para comprar spits metíamos a martillazos tornillos del 8 y del 10.  Yo compré mis primeros pies de gato en Courmayeur, unos Súper Gratón, en el año 1.979.

¿Y que nos cuentas de la ropa de la época como los pantalones bávaros, botas, etc. con las que escalabais?

Es cierto, la vestimenta era la propia de un “tirolés” mediterráneo. Pantalones bávaros de pana, botas súper gordas, camisas de franela, calcetines hasta la rodilla de lana sin desengrasar... Y por supuesto un buen jersey de lana, que generalmente te lo había hecho tu madre o tu abuela y pesaba dos kilos. Lo malo era cuando te pillaba una lluvia y  te empapabas, volvías a casa con la piel arrugada y la entrepierna “toa escaldá”.

Juan Agulló

¿Qué te parece, como montañero y escalador de toda la vida, que el Ayuntamiento de Busot promueva los deportes de montaña?

Es estupendo que una corporación municipal tenga este tipo de iniciativas. La montaña del Cabeçó tiene un potencial impresionante para disfrutar con los deportes al aire libre, no sólo de la escalada. Su orografía es ideal para practicar senderismo y carreras por montaña, visitar un lugar tan singular como es la Cueva de Canelobre o, simplemente, pasear por sus laderas. Y hay mucho más campo para nuevas propuestas: inaugurar más senderos, nuevas rutas de escalada... Pero aquí, si es necesaria la implicación del Ayuntamiento ya que todo el material de equipamiento y el trabajo que realizan los deportistas representa un desembolso económico. Y luego se necesita un mantenimiento, pues, si algo se deteriora y no se repara deja de usarse y acaba por perderse u olvidarse.

Llevas nada menos que 40 años escalando en el Cabeçó, ¿qué diferencia hay en cuanto al número y nivel de escaladores?

Antes éramos muy pocos escaladores y prácticamente todos nos conocíamos o habíamos oído hablar. Y el nivel era muy alto, lo que ocurría es que el estribo estaba presente en la mayoría de las vías que se inauguraban, por lo menos hasta finales de los años 80. Cuando llegó la moda de asegurar los pasos con “spit” y más tarde con el “parabolt”, que se quedan fijos en la pared, la escalada dio un giro de 360º que, hasta incluso, incorporó una nueva forma de graduación para las vías. Esto se ha visto reflejado en muchas de las rutas del Cabeçó que se escalaban con estribos y actualmente se encadenan en libre. El material y las nuevas técnicas que hemos aprendido los escaladores hacen que el nivel hoy esté, aún, más alto y eso se ve con el gran número de cordadas que escalan en los diferentes sectores cada semana. Claro está que ahora es más difícil conocer a todos y por eso yo muchas veces tengo curiosidad y cuando coincido con otros escaladores pregunto.

Se han realizado diversas reuniones de escalada en éstas paredes como la de la UEE en 1984 ¿alguna anécdota?

Sí, en esta reunión de escaladores, recuerdo que fue cuando re-equipamos los rápeles para bajar desde la brecha. Se bajaba por detrás hacia la pedrera. Instalamos varios seguros que enlazábamos con cables de acero y algunos iban directamente al tronco de un pino. En aquel momento nos asaltaban las dudas pensando si aquellas tres vueltas de cable, 4 pisacables y los pernos de grúa, con casi 5000 Kg. de resistencia, aguantarían el peso de una persona, sobre todo en el pino de arriba del desplome. Vamos, que se secará o se arrancará el pino antes de que se rompa la instalación. Otra curiosidad es que para aquel evento solo pudimos contabilizar 23 vías abiertas donde se concentró la actividad, desde el sector del Paredón de los Alcoyanos hacia la Pared de la Arista, izquierda, y ahora hay más de 50 en esa zona

En ocasiones has escalado en sólo integral en éstas paredes, ¿qué sientes en esos momentos donde la concentración es máxima?

Nunca he escalado sin cuerda vías de varios largos por encima del Vº y siempre lo he hecho en las que conocía perfectamente. En el Cabeçó he escalado en varias ocasiones la vía “Gene”, incluso la he destrepado y también la vía “El Cabesa”. Experimento algo que cuando voy encordado no siento. Te olvidas de todo lo que te rodea y solo te concentras en el paso de vas a dar, en el apoyo que vas ha utilizar y en la presa de la que te vas a agarrar, no existe nada más. Por unos minutos eres tú solo frente a la pared, la dificultad y el miedo, olvidando que por debajo de tus pies cada vez el suelo está más lejos. Son días en los que estás inspirado, que te encuentras motivado, quizá no tienes un alto nivel, ni siquiera estás fuerte, pero... necesitas comprobar si eres capaz de hacerlo.

Recomiéndanos 3 vías para una primera visita.

Todo dependerá del nivel de cada cordada, pero, de menor a mayor dificultad y para quedarte con un buen sabor de boca yo diría que: Vía Gene y/o la vía El Cabesa, Espolón Payju y la Delicatesen.

De las 7 vías que has abierto con diferentes compañeros ¿cual es tu favorita?

Sin dudarlo el Espolón Payju. Para mi compañero Paco Durá “Perleta” y yo abrir esta vía fue una odisea. Nos llevó todo un fin de semana. Hicimos un vivac, con lo puesto, en medio de la pared y nos empleamos a fondo con los estribos para superar la fisura diagonal, fue en septiembre del año 1.973, yo tenía 17 años.

Juan Agulló

¿Cuales son los motivos por los que animas a venir a Busot para escalar en el Cabeçó?

Bueno, el entorno es espectacular. Tienes mucha variedad de itinerarios y dificultad, puedes elegir vías equipadas y vías para proteger tu mismo. La roca, en general, es de muy buena calidad y sobre todo que el clima mediterráneo es ideal y se puede escalar durante todo el año.




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