[ Historias y leyendas ]

El tesoro del Cabeçò d'or

por Raúl Vicedo Máiquez

El oro del Cabeçò

Desde la Antigüedad los mitos y las leyendas han alimentado el espíritu soñador del ser humano. Nos han transportado a mundos imaginarios y nos han hecho esforzarnos en la búsqueda de algo que solo existe en nuestro imaginario colectivo. De una ilusión.


En la provincia de Alicante no somos ajenos a ello. Muy al contrario, somos una tierra en la que abundan las historias de todo tipo, que muchos dar por reales. Posiblemente sea mejor así ya que nos presentan un mundo mejor en el que al final y  a pesar de las adversidades los buenos siempre ganan, lo cual nos llena de esperanza porque por alguna extraña razón siempre pensamos que ese y no otro es nuestro bando.

Las montañas, por su altitud, lejanía y dificultad suelen tener su pequeña historia . Siempre recuerdo unas campesinas en el Macizo del Condoriri (Bolivia) que al vernos con nuestros mochilones y con el piolet subir camino hacia las aquellas cumbres de los Andes, pensaban que ibamos a cavar para extraer plata. No entendían que viniéramos de tan lejos y gastasemos nuestros ahorros en el “inútil pasatiempo” de subir reventados a una montaña para después bajarnos, sin haber sacado nada más que una foto.  Cada cual,desde luego, tiene su Pacha Mama.

Muchas han sido las historias creadas a partir de una montaña tan representativa para los alicantinos y tan llena de  magia como es el Cabeçò d’Or. Gentes que nunca se ha acercado a acariciarlo siquiera, han creado historias como llenar estanterías enteras.  Sus fabulosos y nunca encontrados  tesoros , la cavidad aún mayor que las Cuevas de Canelobre que permanece cerrada al público debajo de la misma, las galerías que desde la cumbre llegan hasta el Llop Marí en el Campello,sus  minas  de oro excavadas desde época romana,el secretismo de la fábrica de motores que tuvo en la Guerra Civil,...

Sin duda, el mito más difundido  que desde pequeños nos ha transmitido la tradición oral  ha sido la de que en sus entrañas albergaba cantidades ingentes de oro. Sin duda una historia alimentada por la confusión que hacen algunos con su nombre y porque nuestra imaginación no permite que en nuestras tierras haya una sola montaña que pueda librarse de tener su leyenda con princesa árabe, príncipe cristiano y tesoro por en medio. Incluso a veces, con gigantes y bandoleros. Somos Alicante, aquí la imaginación nunca ha faltado.

Nosotros, también hemos perseguido ese hermoso sueño que es el tesoro, nuestro particular quetzal y así hemos rebuscado en lo más recóndito de sus entrañas, nos hemos adentrado en sus valles y hemos subido a sus cumbres.

La búsqueda del famoso tesoro del Cabeçò viene ya de hace mucho y está relacionada con dos de las cavidades de ésta sierra. Por un lado, muy cerca de la cumbre podemos ver una pequeña construcción en tosca piedra situada tapando la boca de entrada de una de las galerías  del Avenc del Marqués.  Dicha casa fue edificada para que los peones a sueldo del Marqués no tuvieran que descender al pueblo cada día tras haber estado en la sima buscando el anhelado tesoro.  En su interior construyeron diferentes plataformas donde asentar rudimentarias escaleras de madera e instalar maromas de esparto por las que descender.  Una vez, llegados al fondo de la sima y no pudiendo creer que el tesoro no estaba continuaron excavando y apuntalando con piedra s un pozo hasta que al final cayeron en le cuenta que el tesoro del Cabeçò no aparecería por mucho que se dejaran la piel. Algunos dicen que el marqués se arruinó en aquella búsqueda en la que invirtió sus ahorros. Lo único seguro es que allí, en el último pozo, a más de 100 metros debajo de la superficie se encuentra una vieja azada corroída por el tiempo.

Otra de las versiones sitúan el tesoro en las Cuevas de Canelobre, donde las leyendas y relatos  obvian que la carretera y el túnel de entrada fueron construidos en la Guerra Civil al construirse el taller de reparación de motores y que el acceso a la cueva era otro, hoy cerrado con una verja.  La cavidad fue visitada por numerosos estudiosos y viajeros pero no fue hasta mitad del S. XX cuando con técnicas espelológicas se descendió a su sima. Yo desde luego no he encontrado ningún tesoro, más que la belleza de sus formaciones. Espero que el que haya un grafiti que pone “Cadiz” con una flecha no le haga pensar a nadie que hay un túnel que nos lleva hasta la Tacita de Plata.  ¡ Eso, sí que sería una historia ¡

Quizá algunos crean en la leyenda y la persigan aún con más ahínco en éstos tiempos de crisis pero nosotros creemos que el tesoro no es un viejo cofre con monedas sino algo menos tangible pero mucho mas importante.


El verdadero tesoro que nos regala cada día el Cabeço d’Or , es poder disfrutar de una montaña tan increible , es el pasear por umbrías como el Raco de Seba o el Racó de Calderó, encaramarnos por  su más de 120 vías de escalada algunas de las cuales fueron abiertas hace ya 40 años, recorrerlo amablemente en bicicleta, visitar sus minas de ocre y hierro para aprender del duro trabajo que se hacía en ellas,  disfrutar y valorar su belleza gelogica y botánica, bajar a la profundidad de sus simas, visitas las Cuevas de Canelobre y ver que cada día , tan cerca de casa, nos espera para enseñarnos un poco más de su variada belleza.